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22
Sep

Las franquicias rentables no se hacen por sí solas y todo comienza desde el principio, con una buena elección, administración y visión.

Dependiendo de la industria, tu inversión inicial puede ser tan baja como $200,000 o tan alta como $1 millón. Si bien hay diferentes opciones de financiamiento disponibles, debes saber cómo presupuestar los costos de tu franquicia de manera eficiente.

INFORMACIÓN: YouTube, Harmon Hall y Eprende PYME 

A continuación hay dos reglas generales para ayudarte a calcular cuánto debes gastar y pedir prestado para una franquicia:

1) No inviertas más del 15% de su patrimonio neto

Los expertos recomiendan que no debes gastar más del 15% de tu patrimonio neto en la inversión inicial. Por ejemplo, si tu valor neto es de $300,000, lo máximo que debes gastar de tu bolsillo serán $45,000.

2) Pedir prestado los fondos a un banco o prestamista

Si el 15% de tu propio dinero no es suficiente para la inversión total necesaria para abrir una franquicia, entonces puede que tengas que pedir prestado fondos utilizando diferentes opciones de financiamiento de franquicia.

Los bancos generalmente requieren un pago inicial del 25% del prestatario. Entonces, para calcular tu presupuesto máximo, toma el número 15% de tu patrimonio neto y multiplica ese número por 4.

Este es tu presupuesto máximo, suponiendo un pago inicial del 25%.

Según nuestro ejemplo, tu inversión de bolsillo debería ser de $45,000. Si lo multiplicas por 4, obtienes un presupuesto de $180,000 por los costos de tu franquicia.

Los préstamos te dan más opciones cuando se trata de elegir una franquicia.

Cómo encontrar franquicias en venta

Una vez que tengas un presupuesto en mente, lo siguiente que debes hacer es encontrar franquicias que coincidan con tu presupuesto.

Tienes la opción de hacer tu propia investigación y buscar franquicias que se ajusten a ti y tu bolsillo.

También puedes contratar a un agente de franquicia para ayudarte a encontrar la combinación adecuada en función de tu presupuesto, habilidades, experiencia profesional e interés personal.

Veamos entonces tus opciones:

1) Encuentra una franquicia por tu cuenta

Hay muchas oportunidades de franquicias disponibles que puedes encontrar por tu cuenta.

Por ejemplo, hay franquicias que cuestan menos de $10,000 y franquicias más grandes que cuestan millones en inversiones iniciales.

Puedes encontrar franquicias en venta con diferentes recursos en línea, tales como:

  • com
  • org
  • com
  • com

Estas plataformas y directorios te permiten filtrar tu búsqueda según la industria, el costo y la ubicación. Pueden proporcionarte una lista de franquicias disponibles, una descripción general de los costos y las políticas, y una breve reseña del negocio.

Puedes seguir investigando y consultar las revisiones de otros franquiciados para saber qué esperar.

2) Recurre a un corredor de franquicia

Los corredores de franquicias trabajan como casamenteros que conectan a los posibles compradores con los franquiciadores. Si bien hay corredores de franquicias confiables, hay muchos otros que son estafadores, por lo que es aconsejable ser extremadamente cauteloso cuando se trata de uno.

Aún así, algunos corredores no cobran a los posibles compradores y, en su lugar, cobran al franquiciador, por lo que no es una mala idea trabajar con un corredor mientras tu también realizas tu propia investigación.

Si quieres iniciar un negocio entra a Harmon Hall 

07
Sep

Recuerdo cuando era unos años más joven y cada que tenía un problema recurría a San Google para preguntar lo que debería hacer ante dicha situación. En ese tiempo yo trabajaba en las oficinas de una almacenadora y cuando tenía algún problema, ya sea familiar o con mi novia abría una página de internet, escribía mi problema o hacía alguna pregunta y me metía a Yahoo Respuestas, a la entrada de algún blog o a páginas enfocadas a dar consejos. Leía todos los links que pasaban frente a mí y si encontraba dos o tres respuestas similares, la tomaba como consejos y lo seguía. Dejé de pensar por mí mismo en las situaciones donde no sabía qué hacer y no siempre salía como lo contaban. Entonces comprendí que las experiencias de los demás no funcionan para todos por igual, cada persona es diferente y cada relación es un mundo. “Debo dejar de refugiarme en Google”, pensé y lo hice.

Antes de continuar permíteme decirte que si te interesan algunos de los servicios del lugar donde laboro o mayor información, te invito a visitar la página de Intelideck.

En lugar de buscar en internet respuesta a mis problemas comencé a hablarlo primero con mis amigos más cercanos, pero sus respuestas no me convencían siempre y no hacía caso, después me sentía un poco mal por haber contado parte de mi vida privada. Otras veces sólo funcionaba como forma de desahogo, pero seguía sin encontrar la solución a mis problemas. Empecé a analizar por qué lo hacía y poco a poco descubrí que todo se trataba del miedo a equivocarme, siempre pensaba que mi idea era lo bastante mala para resolver ese problema. La respuesta a todos mis problemas era quitarme los miedos y atreverme, arriesgarme a que todo saliera realmente mal o se arreglara pero con mi propia idea. Debía lidiar con las consecuencias, fueran buenas o malas. Y así me animé.

Si tenía un problema con mis padres, lo hablaba con ellos y seguía mi idea para arreglarlo. Si tenía un problema con mi novia, hacía lo que mi mente creía era lo mejor para solucionar el problema. A veces no salía como yo pensaba, pero tampoco era el fin del mundo. Un par de ocasiones sí empeoré el problema, pero aprendía que eso no funcionaba con esa persona. Si volvía a pasar ya sabía cómo no actuar y buscaba planes alternativos. Sentía como mi pecho se oprimía cada vez que estaba a punto de actuar bajo mis propios lineamientos, el miedo seguía ahí, no podía controlarlo, simplemente pasar sobre de él y hacer lo que creía correcto, lo fuera o no, insisto.

Con el tiempo aprendí que al final la decisión era mía y debía hacer lo que sintiera correcto. Si las cosas salían bien, bien, si salían mal, también. Simplemente debía seguir mi corazón o mi cerebro, los cuales en ocasiones no estaban de acuerdo, pero llegaban a un término medio. Así que cuando un amigo me pregunta que debería hacer ante tal situación o simplemente me cuenta su problema esperando que le dé una respuesta que le ayude a solucionarlo. Antes le pregunto… ¿qué te gustaría hacer? Pues haz eso y listo, atente a las consecuencias, buenas o malas.

VIDEO: Mario Luna | YouTube

AUDIO: Buika Soundcloud

FUENTES: Google

28
Aug

En esta ocasión les voy a contar la cita más rara que he tenido hasta el momento que espero que no se repita.

Fue hace muchos años, no recuerdo en que punto de mi vida estaba, era joven pero lo suficiente como para poder salir yo por mi cuenta y administrar el dinero que me daban mis papás.

Esa temporada había reanudado comunicación con algunos amigos y estábamos haciéndolo de forma muy tranquila y lenta, toma tiempo volver a confiar.

Una de esas amigas era Mar, Mar había sido mi mejor amiga pero nos peleamos y nos alejamos cerca de dos años, pasaron mucho en ese tiempo pero esa es historia para otra ocasión. Cuando iba a casa de Mar estaba Arturo un niño moreno, con un poco de sobrepeso, brackets y cabello alborotado oscuro era amigo de ella y sus hermanos desde hace mucho. Estuvimos juntos el primer año de secundaria pero por motivos económicos se cambió a una escuela pública.

[Vídeo: YouTube || Para aprender más sobre este tema entra a WOBI || Fuentes: WOBI y Time Out ]

Lo llegaba a ver cuando visitaba a Mar, me daba gusto verlo porque él me caía bien. Un día me mandó mensaje diciendo que si no quería ir al cine, me dijo que probablemente Mar iba a ir, generalmente no rechazo una salida al cine así que acepté.

Estaba ligeramente nerviosa porque yo no recordaba alguna ocasión donde solo hubiéramos estado nosotros dos, siempre había alguien más pero me tranquilicé pensando que  Mar llegaría y no estaríamos mucho tiempo solo los dos. Platicamos de temas superficiales, me dijo que fuéramos a la dulcería del cine y es que pareciera que el la capacitación ejecutiva México les había funcionado por poner todos los combos para dos personas.

Iba a pagar y me dijo que no, compró los boletos y no me dejó pagar. No había tenido muchas citas previamente pero me dio un poco de ansiedad no saber de Mar y que él estuviera pagando todo. Entramos a ver la película y para serles honesta no recuerdo cual era, me limitaba a comer las palomitas nerviosas.

Era sábado así que había mucha gente en la sala, lo cual era bueno pero me seguía haciendo ruido que solo estuviéramos los dos, traté de calmar mi paranoia y sirvió un rato. No recuerdo si al terminar la función me gustó la película pero me ofreció que si no quería ver otra y verán soy gran fan del cine y me encanta el día de funciones dobles pero estaba muy nerviosa y dije que no podía.

Incluso resulta que la siguiente película sería con su prima y uno de sus amigos ¿Ya era una cita doble? No quería saber yo ya estaba nervioso así que le mentí y dije que mi mamá me estaba esperando a comer. Él no se vio afectado y me dijo que estaba bien.

Ese mismo día al llegar a casa le mandé mensaje a Mar para preguntarle sobre su ausencia pero ella me dijo que Arturo no le había dicho nada y que ella estuvo todo el día jugando videojuegos. Me espanté muchísimo porque ¿Acababa de tener una cita? ¿Por qué nadie me dijo?

¿Les ha pasado algo así?